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Estanislao Zuleta

Estanislao Zuleta (1935 – 1990)

Zuleta creyó siempre en la capacidad transformadora del arte y del pensamiento. Sabía que los seres humanos no sólo necesitamos pan y justicia,
igualdad y dignidad, como piensan a menudo los políticos revolucionarios;
sabía que necesitamos pensamiento y belleza, alegría y armonía,
libertad, originalidad, salud afectiva,
intentar hacer de nuestra vida una obra de arte.
William Ospina.
(Estanislao Zuleta y la revolución necesaria).*

Estanislao Zuleta nació el 3 de febrero de 1935 en Medellín y murió en Cali el 17 de febrero de 1990. Sus Abuelos habían sido abogados y su padre era un joven intelectual que murió en el mismo avión que dejó sin vida a Carlos Gardel. En su adolescencia, tuvo como tutor y amigo a Fernando González uno de los pensadores y filósofos más reconocidos del país.
Cuando cursaba cuarto de bachillerato, abandonó los estudios y se dedicó a estudiar por su cuenta. A partir de ese momento, incursionó en los campos de la Literatura, Historia, Filosofía, Teoría del Arte, Ciencias Sociales; fue un estudioso del pensamiento de Sócrates y Platón, le apasionaba el teatro griego, la lírica de Homero y las tragedias de Sófocles y Eurípides; se interesó también por el estudio de los filósofos racionalistas de los siglos XVII XVIII y XIX: Hegel, Kant, Descartes, Spinoza, Nietzsche, Heidegger, Foucault, Deleuze, y otros. En el área de la literatura sus inclinaciones fueron hacia Cervantes, Marcel Proust, Kafka, Shakespeare, Dostoievski, Thomas Mann, Tolstoi, Edgar Alan Poe y Goethe.
En 1963 dictaba las primeras conferencias sobre Economía Política Latinoamericana y en 1968 se vincula como profesor a las universidades Nacional y Libre de Bogotá donde dictó cursos de Derecho y Filosofía. Llegó a ser uno de los intelectuales más respetados de todo el país. Su trabajo como catedrático, filósofo y autodidacta, además de sus grandes cualidades para la palabra mereció que propios y ajenos le dieran el título de “El maestro Zuleta”.
En 1969 se traslada a Cali donde ingresa a la Universidad Santiago de Cali, allí trabaja como profesor, investigador y Vicerrector Académico. Dos años más tarde, viaja a Medellín para vincularse como profesor de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia. En 1974 regresa a Cali y durante tres años trabaja en el Instituto Psicoanalítico Sigmund Freud. A la Universidad del Valle se vincula en 1977 como profesor e investigador, en ese mismo año sale a la luz el texto Thomas Mann, la montaña mágica y la llanura prosaica, libro que se logra a partir de las notas de clase de sus estudiantes; uno de los aspectos más especiales de “El maestro Zuleta” es que su producción intelectual fue fundamentalmente oral. Sólo tres años después la Universidad del Valle le confiere el Doctorado Honoris Causa en Psicología, evento en el que lee uno de sus ensayos más importantes y de mayor recordación Elogio de la dificultad.
A parte de su trabajo como docente e investigador en diferentes universidades del país, trabajó como asesor para las Naciones Unidas, de la presidencia de Belisario Betancur, el Ministerio de Agricultura, Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA), fundador de la revista Crisis y los periódicos Agitación y Estrategia. La Revista Semana lo escogió como el pensador del siglo XX.
Quienes lo conocieron aseguran que no sólo era un gran intelectual sino una persona que tenía un gran sentido de la amistad. Las conferencias que daba en las universidades las realizaban en los auditorios más grandes, porque como dicen muchos de sus ex alumnos: “El maestro Zuleta no tenía alumnos sino seguidores”.
Luis Alfonso Gómez, médico psiquiatra quien trabajó con Estanislao en el Instituto Psicoanalítico Sigmud Freud dijo:
“La conversación era su gran disfrute. Hacía mucha referencia a El Arte de Conversar, de Montaigne, era un defensor de ese arte como una forma de la amistad, pero también como forma de la elaboración del pensamiento y de goce”.
Estanislao Zuleta murió en 1990. Muchos de sus libros han sido traducidos a diferentes idiomas y la Fundación Estanislao Zuleta ha publicado nuevamente la obra completa de este pensador colombiano.
En su tumba sin crucifijo quedó escrito un fragmento del famoso poema de Hölderlin “La muerte de Empédocles”:

Y abiertamente consagré mi corazón
a la tierra grave y doliente
y con frecuencia en la noche le prometí
que la amaría fielmente, con pasión,
con toda su pesada carga de fatalidad,
que no despreciaría ninguno de sus enigmas,
y así me ligué a ella con un lazo mortal.

*Fuente: http://bellaciao.org/es/article.php3?id_article=499

Tres rescates. Fundación Estanislao Zuleta y Hombre Nuevo Editores, Medellín. 2007Educación y democracia. Editorial Hombre Nuevo, Colombia. 2004
El Quijote, un nuevo sentido de la aventura. Hombre Nuevo Editores, Colombia. 2001
Conversaciones con Estanislao Zuleta. Fundación Estanislao Zuleta, Colombia. 1997
Lógica y crítica. Facultad de Humanidades, Universidad del Valle, Santiago de Cali. 1996
Educación y democracia. Corporación Tercer Milenio, Colombia. 1995
Elogio a la dificultad y otros ensayos. Fundación Estanislao Zuleta, Colombia. 1994
Colombia: violencia, democracia y derechos humanos. Ensayos Letras Cubanas. Altamira Editores, Colombia. 1991
La poesía de Luis Carlos López. Colección Metáfora. Editorial Percepción, Medellín. 1988
Ensayos sobre Carlos Marx. Colección Quipus. Editorial Percepción, Medellín. 1987
Psicoanálisis y criminología. Editorial Percepción, Colombia. 1986
Arte y Filosofía. Colección Quipus. Editorial Percepción, Medellín. 1986
Sobre la idealización en la vida personal y colectiva y otros ensayos. Procultura, Bogotá. 1985
Comentarios a “Así habló Zaratustra” de Nietzsche. Facultad de Humanidades, Universidad del Valle, Santiago de Cali. 1980
El matrimonio, la muerte y la propiedad en Tolstoi. Editorial Nueva Letra, Cali. 1980
Teoría de Freud al final de su vida. Editorial Latina, Colombia. 1978
Comentarios a la “Introducción general a la crítica de la economía política” de Carlos Marx. Editorial La Carreta, Colombia. 1977
Lógica y crítica. Facultad de Humanidades, Universidad del Valle. Santiago de Cali. 1977
Conferencias sobre historia económica de Colombia. Ediciones La Carreta, Colombia. 1977
Thomas Mann, la montaña mágica y la llanura prosaica. Colección Autores Nacionales. Biblioteca Colombiana de Cultura, Bogotá. 1977
La tierra en Colombia. Editorial Oveja Negra, Bogotá. 1973-1976
Conferencias sobre historia económica de Colombia. Ediciones Tiempo Crítico, Colombia. 1976
Historia económica de Colombia. Universidad del Tolima, Ibagué. 1970
Comentarios a la “Introducción general a la crítica de la economía política” de Carlos Marx. Editorial Universidad de Antioquia, Medellín. 1963

Artículos de revista
Democracia, participación y sociedad en Colombia. Revista Foro No.59-60. Colombia, 2006.
Ciudad e identidad. Revista de Estudios Sociales No. 11. Colombia, 2002.
La participación democrática y su relación con la educación. Revista Polis. Universidad Bolivariana Vol. 1, No.2. 2001.
La violencia política en Colombia. Revista Foro # 12. Colombia. 1990.
La educación: un campo de combate. Entrevista a Estanislao Zuleta. Revista Educación y Cultura No. 4, FECODE. Bogotá. 1985.
Sobre la idealización en la vida personal y colectiva y otros ensayos. Revista de Extensión cultural No. 12-13-14 Universidad Nacional. Medellín, 1982.
Reflexiones sobre el fetichismo. Revista de Extensión cultural No.11, Universidad Nacional. Medellín, 1981.
Lógica y crítica. Revista Pliegos No. 4. Universidad del Valle. Santiago de Cali, 1977.
Homenaje a Thomas Mann. Revista Universidad del Valle No.1. Santiago de Cali, 1975.

Libros y publicaciones sobre el autor y su obra
Estanislao Zuleta o la dificultad de comprender. Alberto Valencia. Hombre Nuevo Editores. Medellín, 2005.
Homenaje a Estanislao Zuleta. Revista Observatorio. Universidad Santiago de Cali, Facultad de Educación. Cali, 2005.
La rebelión de un burgués. Estanislao Zuleta, su vida. Grupo editorial Norma. Bogotá, 2006.
El principio era la ética. Ensayo de interpretación del pensamiento de Estanislao Zuleta. Alberto Valencia. Universidad del Valle, Programa Editorial. Cali, 1996.

Conferencias
Nietzsche y el ideal ascético. Universidad de Antioquia. 1982
Conferencias de economía política latinoamericana. Editorial Universidad Libre, Bogotá. 1967

1935
Nace en Medellín el 3 de Febrero.

1957
Funda la revista Crisis.

1962
Funda los periódicos Agitación y Estrategia.

1963
Empieza a dictar conferencias sobre economía política latinoamericana e historia económica de Colombia en distintas universidades del país. Años después, estas conferencias serían editadas por sus alumnos.

1968-1970
Se vincula a la Universidad Nacional de Bogotá y a la Universidad Libre de la misma ciudad como profesor de filosofía y derecho.

1969- 1971
Se traslada a Cali para vincularse a la Universidad Santiago de Cali como profesor, investigador y Vicerrector Académico.

1971-1973
Trabaja como profesor de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia.

1974
Regresa a Cali a trabajar en el Centro Psicoanalítico Sigmund Freud.

1977
Ingresa cono investigador y profesor de la Universidad del Valle. Publica el libro Thomas Mann, la montaña mágica y la llanura prosaica.

1980
La Universidad del Valle le confiere el doctorado Honoris Causa en Psicología. Durante la ceremonia de entrega lee uno de sus ensayos más importantes, Elogio de la dificultad.

1981
La editorial La Carreta publica Comentarios a Así habló Zaratustra de Nietzsche.

1985
Procultura publica el libro Sobre la idealización en la vida personal y colectiva y otros ensayos.

1988
La Editorial Percepción publica: La poesía de Luis Carlos López, Introducción al pensamiento psicoanalítico, Ensayos sobre Marx, Ensayos sobre la psicosis y Psicoanálisis y criminología.

1990
Es profesor titular del Departamento de Letras, de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle. Muere en Cali el 17 de Febrero.

1994
Después de su muerte, La Fundación Estanislao Zuleta y Hombre Nuevo Editores publican conferencias transcritas por sus alumnos y compiladas en numerosos libros, entre los que se encuentran: Elogio a la dificultad y otros ensayos (1994), Educación y democracia (1995), Lógica y crítica (1995), Arte y Filosofía (2001), entre otros.

Universidad del Valle
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Calle 13 # 100 – 00
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Cali – Colombia

Sobre la guerra

 

Estanislao Zuleta 

1. Pienso que lo más urgente cuando se trata de combatir la guerra es no hacerse ilusiones sobre el carácter y las posibilidades de este combate. Sobre todo no oponerle a la guerra, como han hecho hasta ahora casi todas las tenden­cias pacifistas, un reino del amor y la abundancia, de la igualdad y la homogeneidad, una entropía social. En realidad la idealización del conjunto social a nombre de Dios, de la razón o de cualquier cosa conduce siempre al terror, y como decía Dostoyevski, su fórmula completa es "Liberté, egalité, fraternité... de la mort". Para combatir la guerra con una posibilidad remota, pero real de éxito, es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hostilidad son fenómenos tan constitutivos del vínculo social, como la interdependencia misma, y que la noción de una sociedad armónica es una contra­dicción en los términos. La erradicación de los conflictos y su disolución en una cálida convivencia no es una meta alcan­zable, ni deseable, ni en la vida personal -en el amor y la amistad-, ni en la vida colectiva. Es preciso, por el contra­rio, construir un espacio social y legal en el cual los con­flictos puedan manifestarse y desarrollarse, sin que la oposi­ción al otro conduzca a la supresión del otro, matándolo, reduciéndolo a la impotencia o silenciándolo.

2. Es verdad que para ello, la superación de "las contradicciones antinómicas" entre las clases y de las rela­ciones de dominación entre las naciones es un paso muy impor­tante. Pero no es suficiente y es muy peligroso creer que es suficiente. Porque entonces se tratará inevitablemente de reducir todas las diferencias, las oposiciones y las confron­taciones a una sola diferencia, a una sola oposición y a una sola confrontación; es tratar de negar los conflictos internos y reducirlos a un conflicto externo, con el enemigo, con el otro absoluto: la otra clase, la otra religión, la otra nación; pero éste es el mecanismo más íntimo de la guerra y el más eficaz, puesto que es el que genera la felicidad de la guerra.

3. Los diversos tipos de pacifismo hablan abundante­mente de los dolores, las desgracias y las tragedias de la guerra -y esto está muy bien, aunque nadie lo ignora-; pero suelen callar sobre ese otro aspecto tan inconfesable y tan decisivo, que es la felicidad de la guerra. Porque si se quiere evitar al hombre el destino de la guerra hay que empe­zar por confesar, serena y severamente la verdad: la guerra es fiesta. Fiesta de la comunidad al fin unida con el más entrañable de los vínculos, del individuo al fin disuelto en ella y liberado de su soledad, de su particularidad y de sus intereses; capaz de darlo todo, hasta su vida. Fiesta de poderse aprobar sin sombras y sin dudas frente al perverso enemigo, de creer tontamente tener la razón, y de creer más tontamente aún que podemos dar testimonio de la verdad con nuestra sangre. Si esto no se tiene en cuenta, la mayor parte de las guerras parecen extravagantemente irracionales, porque todo el mundo conoce de antemano la desproporción existente entre el valor de lo que se persigue y el valor de lo que se está dispuesto a sacrificar. Cuando Hamlet se reprocha su indecisión en una empresa aparentemente clara como la que tenía ante sí, comenta: "Mientras para vergüenza mía veo la destrucción inmediata de veinte mil hombres que, por un capri­cho, por una estéril gloria van al sepulcro como a sus lechos, combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de com­prender, por un terreno que no es suficiente sepultura para tantos cadáveres". ¿Quién ignora que este es frecuentemente el caso? Hay que decir que las grandes palabras solemnes: el honor, la patria, los principios, sirven casi siempre para racionalizar el deseo de entregarse a esa borrachera colecti­va.

4. Los gobiernos saben esto, y para negar la disen­sión y las dificultades internas, imponen a sus súbditos la unidad mostrándoles, como decía Hegel, la figura del amo absoluto: la muerte. Los ponen a elegir entre solidaridad y derrota. Es triste sin duda la muerte de los muchachos argen­tinos y el dolor de sus deudos y la de los muchachos ingleses y el de los suyos; pero es tal vez más triste ver la alegría momentánea del pueblo argentino unido detrás de Galtieri y la del pueblo inglés unido detrás de Margaret Thatcher.

5. Si alguien me objetara que el reconocimiento previo de los conflictos y las diferencias, de su inevitabili­dad y su conveniencia, arriesgaría paralizar en nosotros la decisión y el entusiasmo en la lucha por una sociedad más justa, organizada y racional, yo le replicaría que para mí una sociedad mejor es una sociedad capaz de tener mejores conflic­tos. De reconocerlos y de contenerlos. De vivir no a pesar de ellos, sino productiva e inteligentemente en ellos. Que sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz.

Sobre la lectura

Estanislao Zuleta 

Voy a hablarles de la lectura. Me referiré a un texto escrito hace unos años. Espero que lo comentemos en detalle para que logremos acercarnos al problema de la lectura. Comencemos con un comentario sobre Nietzsche. Nietzsche tiene muchos textos sobre este tema, pero por ahora les recomiendo sólo dos: el prólogo a la Genealogía de la moral y el capítulo de la primera parte de Zaratustra que se llama "Del leer y el escribir"; hay otros muy buenos en el Ecce Homo y en las Consideraciones intempestivas, particularmente en la que lleva por título, Schopenhauer educador. En ella se habla de lo que significó Schopenhauer para Nietzsche en su juventud y en qué sentido fue para él un educador. Además les recomiendo que se lean Sobre el porvenir de nuestros institutos de enseñanza, pues en él, Nietzsche, hace una crítica de la Universidad como pocas veces se ha hecho, incluso hoy. Vamos a leer el texto sobre la lectura; lo comentaremos y contestaré las objeciones, críticas o insatisfacciones que ustedes me manifiesten.

Acaso ningún escritor haya hecho tan conscientemente como Nietzsche de su estilo, un arte de provocar la buena lectura, una más abierta invitación a descifrar y obligación de interpretar, una más brillante capacidad de arrastrar por el ritmo de la frase y, al mismo tiempo de frenar por el asombro del contenido. Hay que considerar el humorismo con el que esta escritura descarta como de pasada lo más firme y antiguamente establecido y se detiene corrosiva e implacable en el detalle desapercibido: hay que aprender a escuchar la factura musical de este pensamiento, la manera alusiva y enigmática de anunciar un tema que sólo encontrará más adelante toda amplitud y la necesidad de sus conexiones. Este estilo es la otra cara, el reverso de un nítido concepto de la lectura, de un concepto que a medida que se hace más exigente y más quisquilloso libera la escritura de toda preocupación efectista, periodística, de toda aspiración al gran público y de esta manera abre al fin el espacio en que pueden consignarse las palabras del Zaratustra y elaborarse la extraordinaria serie de obras que lo continúan, comentan y confirman. Al final del prólogo de la Genealogía de la moral Nietzsche dice que requiere un lector que se separe por completo de lo que se comprende ahora por el hombre moderno. El hombre moderno es el hombre que está de afán, que quiere rápidamente asimilar; "por el contrario, mi obra requiere de lectores que tengan carácter de vacas, que sean capaces de rumiar, de estar tranquilos''. Nietzsche dice que "existe la ilusión de haber leído, cuando todavía no se ha interpretado el texto. Y esa ilusión existe por el estilo mísero en que escribe.

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