Aurelio Arturo

Aurelio Arturo (1906 – 1974)

El poeta Aurelio Arturo Martínez nació en la Unión, Nariño. Su padre era el maestro de escuela Heriberto Arturo Belalcázar y su madre Raquel Martínez Caycedo. Realizó los estudios de básica primaria en su pueblo natal y, posteriormente, viajó a Pasto donde ingresó al colegio San Francisco Javier. Desde muy joven, y gracias al amor por los libros que sentían su padre y su abuelo, el poeta del sur adquirió la afición por el mundo de las letras.

Cuando apenas tenía 18 años decidió irse para  Bogotá después de la muerte de su madre. De esta manera, se inició una nueva etapa en la vida del poeta que para esta época ya escribía sus primeros versos. En 1925 inició sus estudios de Derecho en la Universidad Externado de Colombia; este medio le abrió las puertas en revistas y suplementos literarios  donde publicó sus primeros poemas. En 1929 publicó en ‘El Gráfico’ el único cuento que se le conoce: Desiderio Landínez, pero fue en 1930 que realmente se dio a conocer en el mundo literario gracias a Rafael Maya, quien publicó varios poemas suyos en el suplemento Crónica literaria de El País de Bogotá. Conoció a todos los poetas jóvenes que crecían en el mundo literario de la época, ingresó al grupo conocido como los piedracielistas, aunque su poesía guardaba cierta distancia con los poetas de esta generación.

Aurelio Arturo combinó su trabajo de creación con la traducción de los poetas contemporáneos de lengua inglesa, al mismo tiempo, trabajaba como abogado independiente y posteriormente como funcionario de la rama judicial, alcanzando el cargo de Magistrado de los Tribunales Militar y del Trabajo. Fue funcionario cultural de Colombia y de la Embajada de los Estados Unidos, además de catedrático universitario en las áreas de humanidades y antropología. Fundó y dirigió la revista literaria Voces del mundo e hizo parte de la revista Golpe de dados.

En 1941 contrajo matrimonio con María Esther Lucio con la que tuvo 5 hijos. La década de los 40 fue muy importante para Aurelio Arturo que, aunque no tenía como prioridad la publicación de su obra, se dio a conocer a través de la revista Cántico. En esta publicación se conocieron  varios poemas fundamentales de su libro y de la revista Universidad Nacional. En ella apareció el poema Morada al Sur, el cual le daría título a su obra poética.  En 1950 viajó a Washington como agregado cultural de la embajada de Colombia en ese país. Pocos años después muere su padre, situación que lo hace regresar al sur del país, donde trabaja en tribunales de Pasto y Popayán, al mismo tiempo que continuaba su labor poética.

En 1963 sale a la luz su único libro de Poesía Morada al Sur, ese mismo año recibe el Premio Nacional de Poesía Guillermo Valencia, a partir de ese momento su nombre pasó a ser pieza fundamental de antologías e historias literarias colombianas. En 1968 se pensiona como funcionario del Ministerio de Defensa. Literariamente, continuó traduciendo a los poetas ingleses, colaborando en algunas publicaciones literarias y dirigiendo un tabloide literario que únicamente alcanzó dos números. Escribió muy poco después de 1963, durante mucho tiempo se dedicó a pulir los poemas que fueron apareciendo en algunas revistas literarias. En 1970 escribió sus cuatro últimos poemas, los más celebrados de una presunta segunda etapa: Sequía, Tambores, Lluvias y Yerba. Aurelio Arturo murió el 24 de noviembre de 1974 víctima de un aneurisma cerebral.

La obra poética de Aurelio Arturo, a pesar de estar conformada por un solo libro, es considerada como una de las más importantes del siglo XX; sin embargo, ésta empezó a ser estudiada y valorada muchos años después de su muerte. Intelectuales de la talla de Álvaro Mutis, William Ospina y Rafael Gutiérrez Girardot, han dedicado artículos de revistas y extensos ensayos a la poesía de Aurelio Arturo.

Juan Gustavo Cobo Borda, sobre la obra del poeta del sur afirma: “La poesía está aquí: basta con oírla. (…). Una poesía que amplía, al máximo, el registro de nuestras sensaciones, ofreciéndonos la manera más segura de conocer, a fondo, nuestra realidad: visión primordial. Es esta, finalmente, una poesía que nos constituye”[1].

Hernando Téllez igualmente menciona:

En la de este poeta persiste como nota reiterativa, una frescura de bosque, de agua secreta y escondida, de viento otoñal oloroso a finas maderas, y una como clara atmósfera de alucinación por donde pasan los seres y se transfiguran los paisajes y los objetos. Cierto desasimiento metafísico, una melancolía casi púdica, pero irrevocable, constituyen la atmósfera moral de esta poesía. El poeta parece herido para siempre en la víscera cordial. Y su visión del mundo surge así toda envuelta en una frágil niebla de grises disminuidos  que esfuma y subraya al mismo tiempo los perfiles de las cosas. La palabra, escogida, meditada, oída en su música esencial, calculada como mensajera de la emoción, de la intuición o de la idea, se presenta también aquí, como en toda auténtica poesía, investida con el poder siempre extraño, siempre nuevo y milagroso, para crear la belleza poética[2]

En la última etapa de su vida, Aurelio Arturo estuvo rodeado por un grupo de poetas que fueron admiradores de su obra, al mismo tiempo que crearon una poesía personal distinta a la que se estaba haciendo en el país. Giovanni Quessep, Fernando Charry Lara, Jaime García Mafla, rodearon al poeta del sur, y su obra conserva la influencia de las hadas, mundos fantásticos, magia contenida.  El nombre de Aurelio Arturo figura hoy en antologías nacionales y extranjeras.

 

[1]OSPINA, William. Aurelio Arturo. Procultura. Bogotá: 1980. p. 80.

[2] Ibid.

 

Poesía
Morada al Sur. Ediciones del Ministerio de Edu­cación Nacional, Bogotá. 1963
Segunda edición. Monte Ávila Editores, Caracas.1975
Procultura. Pre­sidencia de la República. Nueva Biblioteca Co­lombiana de Cultura.
Biblioteca de Literatura Colom­biana. Editorial La Oveja Negra, Bogotá. 1985

Cuento
Desiderio Landínez. Publicado en “El Gráfico”. 1929

Libros y publicaciones sobre el autor y su obra
Juan Gustavo Cobo: “Aurelio Arturo”. Prólogo a la segunda edición, Venezolana, 1975.
Obra e Imagen. Santiago Mutis D. y Juan Gustavo Cobo Borda. Colcultura, Bogotá, 1977.
Manual de historia colombiana. La literatura en el siglo XX, Tomo III. Rafael Gutiérrez Girardot. Colcultura, Bogotá, primera edición, 1980.
Un país que sueña (antología poética). Incluye estudio de Fernando Charry Lara. Edición preparada por Santiago Mutis. Instituto Co­lombiano de Cultura, Bogotá, 1982.
Cuatro ensayos sobre la poesía de Aurelio Artu­ro. Ediciones Fondo Cultural Cafetero. Bogotá, 1989.
A propósito de Aurelio Arturo y su obra. Ensayos de Fernando Charry Lara, Álvaro Mutis, William Ospina y José Manuel Arango. Norma, Bogotá. 1992.
Gran Enciclopedia de Colombia, tomo biografías. Círculo de Lectores. Bogotá. 1994.

 

Desiderio Landínez (Poesía)
Publicado en “El Gráfico”
1929

 

 

 

 

 

Morada al Sur (Poesía)
Editorial Ministerio de Educación Nacional
Primera edición
Bogotá, 1963

Con Morada al Sur, Aurelio Arturo logra lo que muy pocos han conseguido en la letras nacionales: renovar la poesía. Sin embargo, su obra queda sin descubrir hasta mucho después de su muerte. Este libro es un canto a la vida, al espíritu colombiano y a su vez al reflejo de un alma sensible, plena de dicha y dolor. Una poesía que se codea con los mejores exponentes latinoamericanos y acaso del mundo.

 

Fragmento del acta del jurado que adjudica el Premio Nacional de Poesía “Guillermo Valencia”

Aurelio Arturo, la palabra del hombre
William Ospina

Aurelio Arturo, el poeta del sur de Colombia
Por: J. Mauricio Chaves Bustos
Fecha: Mayo 3 de 2015
Tomado de: Las 2 Orillas, Nota ciudadana

Aurelio Arturo
Recopilación poética de Aurelio Arturo
Por: A media voz

Morada al Sur, Aurelio Arturo
Por: Pablo Montoya
Fecha: Enero 23 de 2014
Tomado de: Revista Arcadia, Especial: Arcadia 100

Aurelio Arturo en la literatura colombiana
Por: J. Mauricio Chaves-Bustos
Fecha: Noviembre 27 de 2014
Tomado de: El Espectador, Cultura

 

Poemas
Poemas

 

1906
Nace el 22 de Febrero en La Unión, Nariño.

1925
Viaja a Bogotá e ingresa a la Universidad Externado de Colombia donde estudia derecho.

1928
Publica los  poemas La vela y La balada de Max Caparrojo  en la revista de la universidad, dirigida  por Germán Arciniegas.

1929
Publica el único cuento que se le conoce Desiderio Landínez.

1930
El suplemento literario Crónica literaria dirigido por Rafael Maya,  publica los poemas que harán conocer al poeta del sur.

1931
Sus poemas aparecen en revistas y suplementos literarios.

1940
Su nombre aparece unido al grupo de Piedra y Cielo que llevó a cabo un importante movimiento de renovación literaria y poética.

1941
Contrae matrimonio con María Esther Lucio.

1942
Aparece su poema Morada al Sur en la revista de la Universidad Nacional.

1945
Publica varios de sus poemas reunidos en un volumen y que aparecieron en la RevistaCántico.

1950
Viaja a los Estados Unidos como adjunto Cultural de la Embajada de Colombia en ese país.

1954
Tras la muerte de su padre, regresa al sur donde trabaja en tribunales de Pasto y Popayán.

1959
Es nombrado Secretario General del Ministerio de Trabajo.

1963
Sale a la luz su único libro de poemas titulado Morada al Sur. Recibe el Premio Nacional de Poesía Guillermo Valencia.

1968
Se pensiona como funcionario del Ministerio de Defensa.

1970
Escribe, al parecer los últimos 4 poemas: Sequía, Tambores, Lluvias y Yerba.

1972
Recibe doctorado Honoris Causa de la Universidad de Nariño. Dirige el tabloide literario llamado El escritor que sólo alcanza la publicación de dos números.

1974
Muere el  24 de noviembre a causa de un aneurisma cerebral.

 

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