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04

Enero de 2016

III - Esclarecimiento en una edad de destrucción - Prometeo desciende del gólgota como sísifo

PROMETEO DESCIENDE DEL GÓLGOTA COMO SÍSIFO

Eduardo Subirats

 

 

 

 

 

1
Una única legislación democrática se extiende por todo el globo. Las aventuras coloniales han sido desterradas para siempre de la faz de la tierra. Los derechos humanos reinan imbatibles en los discursos de las cabezas políticas internacionales. Además, disponemos de jurisdicciones feministas y homosexuales. Y todos los días y a todas horas utilizamos lingüísticas políticamente correctas. No en último lugar, consumimos infinita información. Y tenemos libertad. Una irrebatible libertad. Vivimos en una edad de esclarecimiento cumplido.
Sin embargo, nunca la humanidad confrontó un límite apocalíptico del tiempo histórico tan inminente: el colapso biológico generado por el calentamiento industrial de la biosfera; la destrucción masiva de especies y hábitats; la proliferación de las tecnologías militares de destrucción terminal; la expansión del terrorismo bajo las estrategias antiterroristas que lo alimentan… Nunca hemos enfrentado campos de confinamiento para sesenta millones de humanos. Nunca habíamos contemplado genocidios de millones en tiempo real. Tampoco habíamos concebido la posibilidad de nuestra desaparición.

 

2
El esclarecimiento se ha cumplido a espaldas de la revolución industrial como el espectáculo que el estado imperial moderno se ha dado a sí mismo a partir del concepto de democracia de les lumières (Rousseau), de la razón empírico-crítica y la lógico-trascendental (Bacon, Kant), y de la cosmología mecánica de Newton. Les droits de l’homme han sido y son su santo y seña. En términos reales esas semióticas y su espectáculo global se ha cumplido como un desarrollo industrial y militar identificado con un trivializado progreso.
Uno de las sagas que revelan los orígenes teológicos de esta reducción del enlightenment a la concentración de poder industrial la representa el experimento con la cometa de Benjamin Franklin: símbolo del poder civilizatorio sobre la naturaleza eléctrica de la fuerza mítica del rayo. Esta leyenda, estilizada como la representación de un Prometeo moderno, significaba una involución del espíritu de la Aufklärung y les lumières. Franklin y los Founding Fathers de los Estados Unidos trocaron el idealismo revolucionario del esclarecimiento europeo por un pragmatismo tecnocientífico subordinado al providencialismo teológico-político del Empire of Liberty. Y acabaron arrojando el impulso emancipador que esa tradición esclarecida extendió a lo largo de los procesos anticoloniales y antitotalitarios del mundo moderno a los desagües tóxicos de la producción capitalista.

 

3
Vivimos bajo el régimen global de un esclarecimiento providencial y tecnocéntrico. Un esclarecimiento imperialista. Bajo sus cánones y cañones se han transformado tres premisas de la Aufklärung y les lumières. Primero: las luces que iluminaron los ideales democráticos frente a las corruptas monarquías absolutistas del siglo dieciocho se han transfigurado en el brillo del espectáculo mediático global, en el resplandor de sus stars políticos y comerciales, y en las fluorescencias de los media events. Segundo: la producción científica se ha liberado enteramente de aquellos vínculos éticos con la supervivencia humana a los que se obligaba la razón representada por los sistemas del esclarecimiento moderno desde Ibn Rushd, Giordano Bruno y Spinoza. Tercero: el esclarecimiento ha reculado desde las arquitecturas de una razón crítica que unía los destinos de la libertad humana con el desarrollo del conocimiento a positivismos, pragmatismos y estructuralismos.
Les droits de l’homme se instrumentalizan como arma de propaganda política y supremacía imperial. Los ideales humanistas de la Aufklärung y les lumières se han degradado a sistema de legitimación de poderes corruptos. Y la libertad se ha fundido con la expansión mundial de una racionalidad autodestructiva. La tierra completamente esclarecida resplandece bajo el signo de una triunfal desgracia.

 

4
Le deconstrucción postmoderna del proyecto de la Aufklärung en micropolíticas y microdiscursos ha sido la necesaria tabla de salvación del naufragio de sus valores humanos que significaban los campos de muerte y las decenas de millones sacrificados por la megamáquina militar moderna representada por los genocidios de Auschwitz y Hiroshima. Tras la capitulación de la imaginación revolucionaria de 1968, la inteligencia colectiva de Europa y en el mundo entero se refugió tras estas disyecta membra del proyecto democrático representado por la Revolución francesa de 1789 y las revoluciones que le han sucedido.
En lugar de plantear el origen religioso del proyecto patriarcal, el feminismo que sucedió al 68 se agazapó tras la crítica de sus atributos secundarios. Y en lugar de revisar los orígenes mitológicos que legitiman la destrucción industrial de la naturaleza, las culturas históricas y las vidas humanas, la crítica se limitó a los abusos de los derechos humanos en sus cárceles. Y en lugar de reconstruir la oposición del logos a la naturaleza, del poder masculino contra la mujer, y la escisión del sujeto y el objeto a lo largo de los mitos bíblicos del origen, de la teología política imperial de San Pablo y del tecnocentrismo de Bacon, Edison y Henry Ford, contemplamos impotentes sus catastróficos resultados.
El estructuralismo y el deconstructivismo, los discursos dominantes en el sistema corporativo de la academia del siglo veintiuno, han desguazado minuciosamente los engranajes de un sistema conceptual que podemos definir como Enlightenment o Aufklärung en sus expresiones espirituales más elevadas – la ética de Spinoza y la filosofía de la naturaleza de Goethe, por ejemplo – para ponerlos a salvo del diluvio universal que se avecinaba. Quizás con una última esperanza puesta en los brazos de alguna Gran Diosa que recuperase los restos de este naufragio en una nueva unidad y un nuevo proyecto intelectual al mismo tiempo crítico y afirmativo.
Hoy esta deconstrucción se ha vuelto retórica. Ha desembocado en los turbios discursos sin referente que distingue el teatro político global con categorías tan hipócritas como guerra contra el terrorismo, desarrollo sustentable o derechos humanos. Por eso es necesario ampliar el proyecto esclarecedor en un sentido filosófico y mitológico. Es preciso redefinir un nuevo esclarecimiento más allá de las limitaciones epistemológicas del racionalismo cartesiano que recorre el logos de la civilización industrial. Un esclarecimiento abierto a los conflictos y el atraso que en su nombre se ha infligido sobre los pueblos colonizados de ayer y de hoy. Esclarecimiento capaz de confrontar desde su mismo fundamento mitológico y metafísico los dilemas terminales de nuestro tiempo histórico.

 

5
Prometeo (es) el esclarecedor por antonomasia en la cultura occidental. Su concepto parte de un fuego sagrado que al mismo tiempo ilumina las artes de las resplandecientes civilizaciones orientales de la India a Egipto y Grecia. El mismo fuego sagrado que celebraban los Vedas. El fuego que alimentaban los rituales solares de las grandes civilizaciones de América.
El Prometeo de Esquilo eleva este fuego sacrificial a principio creador de las technai. Este fuego es el poder fundacional de una civilización que elevaba la razón humana a medida de su organización comunitaria y su orden cósmico. Al mismo tiempo, Prometeo reúne en su fuego la unidad de la función civilizadora del fuego y la rebelión contra el poder patriarcal representado por tirano Zeus. Es precisamente esta unidad de razón y revolución la que sostiene el equilibrio entre la creación tecnológica y el desarrollo humano.
Existe un segundo momento esclarecedor del mito de Prometeo en relación a nuestro colapso civilizatorio: su relación filial con Themis y la ley natural, no escriturada, que esta diosa representa; y su relación filial con Gea, la Gran Madre Tierra, como categoría de una naturaleza sabia, fecunda e infinita. Y su relación fraternal con sus hijos, las fuerzas titánicas de la naturaleza, y con los hijos de sus hijos que somos nosotros, los humanos. El concepto de esclarecimiento de Prometeo construye un concepto de technai epistemológica y filialmente vinculado a los ritmos cíclicos del crecimiento humano, y de una naturaleza eternamente creadora.
Hay otros mitos esclarecedores. Quetzalcóatl sigue siendo hoy un dios venerado en el obligado silencio teológico que el catolicismo colonial sigue imponiendo sobre las culturas originales de Mesoamérica. Buda y el budismo representan el concepto intelectual y espiritualmente más elevado de esclarecimiento. Ibn Rushd formula su principio moderno al declarar idénticos mito y logos, y los nombres de Elohim, Allah y Theos con el sistema de la razón. Sólo a partir de su memoria puede constituirse el futuro de una nueva edad humana.