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01

Marzo de 2013

Manifiestos

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NOTAS PARA UN MANIFIESTO DE LOS ARTISTAS DE LA ESMERALDA

 

Actualmente curso el sexto semestre de la licenciatura en artes plásticas y visuales de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” y, desde mi entrada a esta institución, las preguntas sobre ¿qué es el arte?, ¿a qué nos referimos al nombrar una obra de arte? Y ¿qué y quién es un artista? se han presentado explícita o implícitamente en las discusiones, conferencias, clases, fiestas y exposiciones.

 

 

Jeantz Beltrán. Pani Potter (Grabado láser en cubo de cristal, 8 x 6 x 6 cm. México, 2012)

 

 

Cuestiones que pueden suscitar una enardecida charla dentro grupos que ven la palabra arte como su medio de vida, pero que fuera de sus reducidos entornos pierden toda seriedad. Me parece que gran parte de esto se debe a que no hay un interés profundo para escudriñar y debatir sobre estas nociones, simplemente se dan por sentadas y se afirman. Una manera de identificar la generalidad que conllevan estos vocablos es reseñando algunas formas en las que se utilizan: “es toda una obra de arte” o “esto sí es una obra de arte”; oraciones con las que buscamos resaltar una situación u objeto y afirmar el valor del mismo, tanto en relación con el entorno donde se desenvuelven como dentro de nuestra memoria; ésto lo hacemos basándonos en inquietudes o afinidades particulares y pensamos con certeza que se trata de algo que las personas deberían apreciar: “eres un artista” o “quien haya hecho esto es un artista”. Al parecer, los términos son tan ambiguos que cualquiera puede ser nombrado artista, sin importar cual sea la actividad que realice, pues ya es usual (de forma moderna, porque de hecho es así como en épocas anteriores siempre se identificó) el reconocimiento del talento a partir de señalarlo en el ámbito del arte.

 

Creo que no es difícil señalar que el vocablo arte se encuentra en un eje altamente confuso, pues abarca desde los objetos creativos realizados por las culturas de la antigüedad, la pintura religiosa, los nacionalismos, las vanguardias y el espectáculo televisivo. Además de las derivaciones que se han integrado a esta línea concreta, como “arte primitivo”, “arte popular”, etc. La pregunta fundamental frente a este panorama tiene que ver con la relevancia del estudio contemporáneo de las artes plásticas y visuales. A mi parecer el contar con un papel que muestre tus estudios superiores en artes plásticas y visuales no determinará el desempeño que puedas tener en prácticas como la pintura, escultura, cerámica, grabado, performance, instalación, multimedia y nuevos medios, sino que el compromiso con el oficio será el que te permita obtener experiencia y así poder prepararte para la situación laboral que se presente en el país. El punto es si los planes de estudios que manejan actualmente las universidades y las academias de arte te permiten tal formación. Me parece que las problemáticas residen tanto en el plan de estudios como en la formación académica de la planta docente. Esto tiene serias implicaciones y repercusiones, porque de ellos y de su claridad depende la formación y el entendimiento tanto de las técnicas como las temáticas que se presentan en las cátedras. Creo que la enseñanza de las disciplinas artísticas ha entrado y entrará en conflicto si no se llega a reflexionar sobre el arte y su ámbito, pues es su poca reflexión, y por ende, oprime en lugar de servir como incentivo al desenvolvimiento de las capacidades.

 

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El arte es el espacio para la materialización de los pensamientos y conocimientos, se hace necesario el dominio de herramientas físicas e intelectuales para su transformación. El arte tiene la capacidad de mantener flexible el pensamiento humano y posibilita la existencia de una diversidad de estructuras mentales tangibles.

 

Frida Mendoza Chávez, de la serie: Fragmentos de Infinito  (Óleo / carboncillo sobre tela, 2.55 x 2.45 m. México, 2012)

 

 

 

El ser creativo existe, la condición del artista, para mí, es saber activar el ingenio propio. Somos la consecuencia de nuestro pensamiento. El accionar con la realidad como materia, permite el planteamiento de diversos derroteros y la visibilidad de opciones para aproximarnos a realizar cambios en el entorno. Existe una posición crítica activa en la perspectiva de todo “hacedor” de arte. Su producción, debido a las dinámicas actuales del ámbito artístico, está siempre influyendo en la sociedad e influyendo en el contexto donde se sitúe el dispositivo artístico, ya sea de forma física o como una idea expuesta.

 

Es evidente la constante utilización de recursos visuales para la estructuración de los mecanismos de comunicación y aprendizaje entre la especie humana. No se puede negar entonces que la práctica artística desempeña un papel fundamental en la construcción de un pensamiento crítico y humanitario.

 

Hoy por hoy concurren un cúmulo de cuestionamientos; existe una necesidad de nuevas realidades; urgen cambios de paradigmas en el espacio de representación que abre el arte, en el pensamiento y en la expresión humana. Todavía no es el fin de los tiempos.

 

La conformación de nuevas mentalidades, la existencia de nuevas plataformas de interacción, provenientes del diseño de las nuevas tecnologías, con características lúdicas que permiten acercamientos distintos al conocimiento a partir de diversas experiencias sensoriales y de estimulación cerebral. En este sentido, el arte juega un papel crucial en la construcción del pensamiento de una sociedad con este tipo de impacto tecnológico, el arte es un ejercicio modelador de los procesos mentales y creativos en el ser humano que difiere en gran medida del dispositivo informático. Pues el arte es un modelo de trabajo que busca hacer contacto con el otro, fomentando la capacidad de analizar y argumentar un punto de vista.